
Esta mujer de 27 años, residente en Jacó, dejó la compañía Villa Duarte de la Policía Nacional, en la zona este de República Dominicana, para trabajar en un “salón de belleza” que tenía su tía en Costa Rica.
“Vine donde una tía a trabajar cortando pelo, haciendo high lights y uñas”, narra con una sonrisa pícara en la cara.
¿Pero uno no gana $300 a la semana haciendo eso?, le preguntamos. Entre carcajadas responde: “¿Pero usted de verdad no sabe lo que hago yo?” (no sabe cómo decir que es prostituta, solo se ríe).
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