
Ante el temor de que sus hijos puedan ser atacados por al menos dos cocodrilos escapados de sus jaulas, las madres de ese barrio, no dejan salir a sus hijos de las casas.
Los reptiles han sido vistos en varias ocasiones en una cañada y terrenos aledaños por residentes allí.
Una de esas madres, Carmela Taveras, con cuatro niños, dijo que cada vez que alguien ve a los cocodrilos llaman al 911 para avisar a las autoridades y que esos animales sean localizados y atrapados.
“Nos hemos cansado de llamar y nadie hace caso”, dijo la señora mientras un grupo de vecinos permanecía en un puente de madera sobre la cañada en la cual han sido vistos los reptiles.
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