lunes, 29 de marzo de 2010

Ocupan los terrenos del Mirador del Oeste

PRECARIO. LA ZONA ESTÁ HABITADA POR MÁS 2,000 PERSONAS EN UNA MONTAÑA
Inhabitable. Para atravesar la cañada de Guajimía y llegar a sus hogares, los lugareños han colocado dos troncos de árboles, uno recién cortado y otro quemado que les sirven de puente para llegar a La Flor del Café en medio del hedor que despiden los desperdicios.

Santo Domingo.- Un evidente deterioro medio ambiental se observa en el barrio La Flor del Café o “Los Solares”, construido improvisadamente sobre un terreno montañoso y sin ninguna normativa urbana a la izquierda del peaje de la autopista 6 de noviembre, en el tramo Santo Domingo-Sur.

A orillas de la autopista y en la antesala del barrio el daño a la forestación es extremo. La tumba de árboles que poco a poco va erosionando el suelo es lo que primero se visualiza al llegar al lugar. Lo que debería mostrar el verdor del camino es hoy una agresión a la naturaleza.

La zona, que se encuentra habitada por más 2,000 personas es una montaña que hace solo seis años estaba totalmente forestada, pero el descuido de las autoridades medioambientales permitió que el lugar fuera poblado. Ahora prevalece una ostensible agresión a los recursos naturales del entorno y el lugar es hábitat para centenares de humildes personas arrastradas hasta allí por la necesidad.

La deforestación a la orilla de la autopista 6 de Noviembre rivaliza con las condiciones inhumanas en que viven los lugareños en los alrededores de la montaña.

Para atravesar la cañada de Guajimía, dos troncos de árboles, uno recién cortado y otro quemado, sirven de puente para llegar a La flor del café en medio del hedor que despiden los desperdicios. Percibir de cerca el modo de vida de estos moradores cambia el estado de ánimo. Es adentrarse a la peor cara de la naturaleza.

Descuido

Caminar un tramo de unos 500 metros desechando árboles violentamente arrancados y huyendo del humo que expelen los troncos quemados es la evidencia de la falta de un proyecto medioambiental, una supervisión adecuada y la ignorancia de la importancia de un pulmón de la cuidad. El problema que significa “sobrevivir” para muchas familias dominicanas es una realidad social que conlleva una inversión cuantiosa para el Estado que en principio pudo ser evitada.

Nueve hombres, cada uno con un machete, podaban el entorno y ante el cuestionamiento de por qué realizan esa actividad, su respuesta fue que el Ministerio de Medio Ambiente “ordenó deforestar el área, para luego forestar con árboles grandes y más adelante crear un parque”.

Una señora que se encontraba en el área deforestada que conduce al barrio, quien sólo se identificó como Gira, manifestó que tiene cinco años residiendo en la zona.

“Yo compre un pedazo de tierra porque pagaba alquiler y me hablaron que estos terrenos los estaban ofertando, por lo que decidí comprar un solar en 30 mil pesos” agregó. Los moradores del barrio improvisado inmediatamente se percataron de la presencia de los reporteros de LISTÍN DIARIO manifestaron las más variadas denuncias.

Quejas

“Hace un mes que no tenemos agua potable, nos estamos volviendo locos, si no fuera por la noria nos hubiésemos muertos de la sequía” expresó Lorenza Báez, con tres años residiendo en el barrio. La noria, una máquina hidráulica que sirve para extraer agua, es considerada por los vecinos un regalo de la naturaleza y constituye la única fuente de agua en la falda de la montaña.

Los lugareños también se quejan por la falta de energía eléctrica, de un puente sobre la cañada, escuelas, iglesias y asfaltado de calles.

Una verdad que entristece es el deseo de llevar una vida digna, pero que al mismo tiempo propicia una agresión a la naturaleza.

Al preguntar si en alguna ocasión han intentado desalojarlos, Claudia Contreras, joven madre de dos niños, expresó que una vez una persona de quien no recuerda su nombre, al percatarse que ellos estaban sembrando matas de plátanos, se las tumbó todas porque alegaba que esos terrenos no eran conucos.

“Esa gente tiene estos terrenos haciendo nada, déjennos vivir, permitan que sembremos algo para comer”, precisó. La mayoría de estos humildes moradores ignora que habitan en terrenos peligrosos e inhóspitos.

Estos terrenos montañosos están expuestos a derrumbes, aunque sus habitantes alegan que no han visto deslizamientos de tierra en cerca de seis años que tienen en la zona.

LOS TÉCNICOS DE MEDIO AMBIENTE
La búsqueda de una explicación en el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales acerca de si es un plan estratégico “deforestar esa área” de la autopista 6 de Noviembre, fue tan complicado como la realidad de los moradores del lugar.

Cada persona que se lograba contactar delegaba la función a otro departamento y al parecer nadie tenía conocimiento de lo que ocurre en la vía que comunica a la capital con el sur del país.

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